Consejos para disfrutar de La Montaña: La mochila y el calzado

         

La Mochila y el calzado son dos de los elementos más importantes cuando vas de excursión por La Montaña. Elige bien tu mochila y tu calzado para disfrutar.

Cuando planeamos una excursión por La Montaña de Alicante o cualquier otra, ¿alguien puede dejar de pensar tanto en la mochila como en el calzado que utilizará? De hecho, la primera imagen que nos vendrá a la cabeza será la de estos dos elementos.

Así pues, en este artículo haremos una breve introducción a estos dos elementos básicos de nuestras salidas a la montaña y en el próximo trataremos la orientación en espacios naturales.

LA MOCHILA QUE HAS DE LLEVAR A LA MONTAÑA

Hay diversos tipos de mochila según su forma y su capacidad. La elegiremos dependiendo de la actividad que vayamos a desarrollar. En nuestro caso, elegiremos un tipo de mochila apta para media montaña salidas de un día, que son las que habitualmente planteamos en nuestro blog.

Así, nuestra mochila será una mochila específica de montaña de entre 25 y 35 litros de capacidad. La parte que contacta con la espalda debe ser anatómica, más o menos rígida y con estrías de ventilación. Deberá poderse ajustar de forma sólida a la cintura y las correas de los hombros deberán ser lo suficientemente cómodas, anchas y acolchadas; la cinta del pecho nos ayudará a llevar las correas de los hombros bien ajustadas.

Deberemos establecer una lista escrita de las cosas que necesitamos llevar en la mochila para la excursión, que nos servirá posteriormente para ir depurando el material en futuras salidas, ya que podremos añadir lo que nos ha hecho falta y no llevábamos, y podremos retirar lo que llevábamos y no nos ha sido de ninguna utilidad. Además de agua y alimentos no perecederos, la lista de material debe contener siempre:

  • Comida de emergencia (barritas energéticas, frutos secos...).
  • Un impermeable que pueda ser utilizado como prenda cortavientos.
  • Gorra (preferiblemente puesta).
  • No importa que sea verano, lleva siempre una pieza de abrigo, como un forro polar ligero, así como calcetines de repuesto y una braga de cuello.
  • Una navaja suiza o cualquier otra herramienta que nos permita resolver problemas pequeños en distintas circunstancias y linterna.
  • Un mechero.
  • Un par de bolsas de basura; nos servirán para impermeabilizar material y para devolver la basura que generemos a la ciudad.
  • Botiquín básico con: analgésicos, gasa y esparadrapo, povidona yodada, venda, antiácido, repelente y pomada para los insectos y jabón neutro para lavar cualquier herida.
  • Protector solar y labial.
  • Útiles de orientación: mapa, brújula, GPS, etc. (sobra decir que hay que saber utilizarlos).
  • Papel y bolígrafo.
  • Teléfono móvil completamente cargado.
  • Dinero, documentación y reloj.

Antes de hacer la mochila extenderemos en un lugar con buena visibilidad todo lo que pensamos llevar a la excursión. De esta forma nos será mucho más fácil asegurarnos de que tenemos todo lo necesario.

Distribuiremos el material de forma inteligente. El material de mayor uso debe ir en la parte superior, mientras que las cosas que usaremos menos o llegado el final del día, deben ir en la parte inferior, siempre teniendo en cuenta que:

  • Los bolsillos externos e internos y las cremalleras son ideales para guardar los accesorios pequeños y así tenerlos siempre controlados.
  • Es mucho mejor si hacemos la mochila de forma ordenada y agrupando la ropa.
  • La ropa interior y los calcetines siempre deben ir en una bolsa de plástico hermética. De esta forma si se derrama algún líquido dentro de la mochila o si llueve y se moja, éstas prendas estarán a salvo. Además, por ser pequeñas, será mucho más fácil ubicarlas en la mochila.
  • Es conveniente, en casos de excursiones más extensas, que una muda entera de ropa esté siempre en una bolsa hermética.

La mochila debe estar bien equilibrada. Así, lo más pesado debe ir en el centro y en la parte superior de la mochila. Atención con recargar más un lado que el otro o castigaremos en exceso nuestra espalda.

Tampoco es conveniente que los objetos duros, puntiagudos o cilíndricos vayan ubicados en la zona en la que la espalda se apoya con la mochila, ya que nos  molestaran durante todo el camino.

Siempre, antes de la salida, nos probaremos la mochila y equilibraremos el peso y balanceo en caso de ser necesario. Caminaremos un poco con ella para asegurarnos de que es totalmente cómoda, antes de iniciar la excursión.

Un peso de alrededor de 5 kg es lo aconsejable para un adulto medio. 

EL CALZADO DE LA MONTAÑA

La actividad que vayamos a realizar junto con el tipo de terreno por el que nos vamos a mover y la época del año en la que haremos esa actividad son el quid de la cuestión. Antes de irnos directamente a una tienda tenemos que tener estas tres cosas bien claras, puesto que en ellas se basan los fabricantes para desarrollar sus diferentes modelos de botas.

En nuestro caso, nos centraremos en un modelo de bota de tréking o senderismo de media y baja montaña estival (o sea, básicamente sin nieve).

Encontramos como opciones más recomendables las botas actualmente llamadas "de tréking" o las botas de cuero. Las botas de cuero, hoy por hoy, se utilizan cada vez menos, y a veces son incluso difíciles de encontrar en las tiendas de material de montaña, pero son una opción muy a tener en cuenta puesto que normalmente son mucho más duraderas, con un buen cuidado, que las primeras.

Estos dos tipos de botas son lo suficientemente flexibles y al mismo tiempo robustas como para asegurar un buen confort y comodidad en estos tipos de actividad y terreno. Debemos buscar aquellas que tengan la suela lo suficientemente firme y dotada de un buen taqueado y correcto dibujo.

Hay que poner especial atención al tipo de plantilla que incluye la bota. Muchos modelos de estos dos tipos de botas aquí tratados incorporan una simple capa de tela pegada a la suela que con el uso de la bota termina despegándose del todo, suponiendo la pérdida total de confort dentro de la bota, o arrugándose en algunas zonas pudiéndonos llegar a producir ampollas por el roce del pie con esas zonas. Lo más adecuado y confortable sería una plantilla de cierto grosor y cierto acolchamiento, pero tampoco excesivos.

La horma de la bota es, digamos, el dibujo o forma interior de la misma. Es la parte de la bota que proporciona mayor confort al pie y es la causante de que nos sintamos bien o mal al caminar. Las personas tenemos diferentes tipos y formas de pie y los fabricantes tratan siempre de crear varios tipos de hormas que se adapten al mayor número de personas posible, pero es prácticamente imposible abarcar todas.

Por ello lo mejor es que, en la tienda, te pruebes y andes un poco con distintos tipos de botas dentro del mismo tipo de características buscadas. Precisamente para averiguar qué tipo de horma va mejor para tus pies. Algunos fabricantes incluyen en la actualidad, en el interior de la bota, una especie de espumillas a modo de contrafuertes para que el pie se adapte mejor a la horma.

La caña de la bota es otro factor a tener muy en cuenta siempre en montaña, puesto que es la que nos va a sujetar el tobillo y la que nos puede ayudar a evitar lesiones por torceduras. Para las actividades en este apartado tratadas las botas siempre tendrán que tener caña, aunque no tanto como en las botas técnicas, una caña mediana nos vendría bien, siempre y cuando veamos al probarnos la bota que el tobillo queda bien sujeto. Para ello es bueno realizarmovimientos de canteo con las botas puestas en la tienda.

Aunque hoy en día ya no existe gran diferencia entre ambos acabados, tendremos que tener también en cuenta si la suela está cosida o pegada a la bota. Normalmente una bota bien cosida tendrá mayor duración que una en la que se ha utilizado algún tipo de pegamento moderno. Aunque, como antes se ha dicho, ya no es tanto la diferencia como antaño.

Además, también hoy en día, nos será más difícil encontrar botas cosidas en las tiendas de montaña, donde las que utilizan pegamento son prácticamente mayoría absoluta. Sería bueno también conocer si el fabricante que hace las botas pega o cose la suela a mano o en cambio forma parte de un proceso mecanizado en serie.

La primera opción es mejor obviamente puesto que el técnico o fabricante supervisa una a una las botas que va pegando o cosiendo. En un proceso mecanizado en serie puede que haya una partida defectuosa que pase al control de calidad y termine llegando a tus manos sin que te enteres hasta que comiences a usarlas en serio.

La propia suela determina también en gran medida el confort de una bota, siendo una característica principal a tener en cuenta. En la actualidad, y para este tipo de actividades, lo más recomendable es que la bota incluya una suela de las llamadas "de doble densidad" que incorporan una especie de cámara o capa de amortiguación que hacen el caminar mucho más cómodo que aquellas botas que no incluyen en su suela esta característica.

Por último, el forro o material del que está construida la propia bota juega un papel fundamental a la hora de dar calidad a un determinado modelo de bota. Actualmente cualquier tipo de bota de montaña que se precie como tal incorporará algún tipo de material sintético que le dote de características tales como: cierto grado de impermeabilidad, cierto de grado detranspirabilidad y cierta capacidad antiabrasiva.

De la calidad y del tipo o marca de material sintético que incluya la bota dependerá en gran medida el precio de la misma. Si únicamente vamos a desarrollar nuestra actividad en periodos secos trataremos de buscar el máximo de transpirabilidad en detrimento quizá de la impermeabilidad. En este apartado, este tipo de materiales sintéticos los encontremos siempre en las llamadas botas de tréking. En las de cuero normalmente sólo se incluirá algún tipo de material sintético que permita cierto grado de aislamiento, no necesitan nada más.

TEXTO: CESK XAGAL

 

Publicado el 19/9/2015 en Turismo

         

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